Archivo ZT: Tag "Marcelo Cohen"

por orden de aparición

Tres peceras

x Puck, 23.Feb.07
6 comentarios | tags: Literatura, Citas, Marcelo Cohen

Cómodamente sentado frente a mi pecera, en un sillón algo equívoco pero con espacio en los apoyabrazos para un cenicero y un pocillo de café si uno es cuidadoso, leo en el diario de Aliano D'Evanderey: [...] sigue>

Donde yo tampoco

x Puck, 07.Mar.07
2 comentarios | tags: Literatura, Marcelo Cohen

Si yo tuviera un cuadernaclo
con a mis pies un minorco o al menos un
perroparia a tiro [...] sigue>

L'boches 2007

x Rabensteiner, 14.Oct.07
1 comentario | tags: Literatura, Ficciones, Marcelo Cohen

Los cachamos de a tres o de a siete y ahí nomás los apeltronamos de una. Nos fijamos que sean del mismo corte y no mucho más, de perfil, y si no machean alcanza con que parezca que sí. En general alcanza con que parezca, yatedigo. Deshorillarlos así es muy fácil, sobre todo si el grupejo es de siete. [...] sigue>

Disbelief of suspension

Me acuerdo del perro del pequeño Bioy al permitirme una primera inspección en superficie de Impureza (la nueva de Cohen), esperando que lleguen días más desocupados para echarme de cabeza ahí adentro. Voy al trotecito a fijarme, como hace una que yo sé: En efecto, en la "Autocronología" de Adolfo Bioy Casares que aparece en la edición Tusquets de La invención y la trama, verifico: [...] sigue>

Nuestros cadáveres

En septiembre pasado Vero me invitó a escuchar a Marcelo Cohen en el Malba; compromisos no me permitieron asistir. Al día siguiente mi quebranto era doble, porque la conferencia había estado muy bien, según ella, y porque había llevado consigo su ejemplar de Los acuáticos para prestármelo si yo aparecía a última hora. Se advierte a las claras qué clase de chica es V.; se adivina tal vez cuán literal soy al hablar de quebranto. [...] sigue>

Graznido de Nula y Gutiérrez, Vioth y Badaraco, Saer y Cohen

Releo La grande, leo El Testamento de O'Jaral. Comienzan ambas con un par de sujetos transitando paisaje. Mi cuervo los otea ambiciosamente en su ponzoña anodina.

Saer arranca así: [...] sigue>

los paredros y el libidómetro (zetatetetas)

peluda cosa es el aburrimiento. convencí a mis paredros de olvidar al menos por un rato toda idea enrevesada de la fotografía regresándolos al conductismo más chambón. los enchufé uno por uno al libidómetro, obligándolos a pensar en nada, y en cuanto lo logré en alguna medida les chumbé a los ojos esta foto mostrándoles en foco sólo un sujeto a la vez, de izquierda a derecha tal como se ven en la imagen. [...] sigue>

Power off

x Puck, 15.Dic.07
3 comentarios | tags: Literatura, Marcelo Cohen

A mitad de El testamento de O'Jaral el protagonista da finalmente con el Galgo Ravinkel. Han pasado dieciocho años sin verse, viviendo vidas diametralmente disímiles pero refiriéndose, siempre oscuros, entre sí. El encuentro tiene lugar en el vapor de una sauna: hasta ahí, a esa "tiniebla porosa" que huele a eucalipto me llevó Cohen de la nariz con una prosa que te mete en el cuerpo de O'Jaral sin notar jamás el injerto. [...] sigue>

Mansión Hidulya

x Puck, 12.Ene.08
2 comentarios | tags: Web, Marcelo Cohen

Mecha y motor

x Puck, 20.Ene.08
3 comentarios | tags: Literatura, Marcelo Cohen

Qué mueve a O'Jaral, según el Testamento publicado por Cohen, a encarar su empresa de toda una vida. A esa obstinada y larga disciplina de preparación hacia una revelación, hasta el "descubrimiento de algo trascendental", ¿qué la dispara? Terminada la novela tenía dos o tres ideas posibles; ahora y por un rato me quedo con esta: descollar ante su hermanastro el Galgo Ravinkel, eso es lo que ansía O'Jaral. [...] sigue>

Acuáticas/ El fin de la palabrística

x Rabensteiner, 26.Feb.08
3 comentarios | tags: Literatura, Marcelo Cohen

Doriac, detective de la policía de Ciudad Ajania, redacta las notas para su informe sobre la misteriosa desaparición de Viol Minago, el creador de la Palabrística. Es el amontonamiento de gente en el escaso espacio urbano disponible, circunscripto por la Ronda Perimetral de la ciudad, lo que le sugiere a Minago el primer tirón de esa disciplina: disponer ajanios unos encima de otros para hacer lugar y contribuir así a la disminución del roce. La idea encaja en la isla hasta institucionalizarse poco después; se vuelve deporte de la palabra, práctica social de enunciación: cantidades crecientes de cuerpos humanos formando entre sí, gimnásticamente, las letras de efímeras, aunque muy comentadas, palabras y frases.

Lo que decide el destino de este inédito hacer colectivo de los ajanios es el derrotero de la trunca historia de amor entre Viol, principal patrocinador de la palabrística, y Belna Gonarín, integrante estrella del alfabeteam Los Meridianos. Pero esa desdibujada línea es en verdad un elusivo triángulo entre ellos dos y el sargento Doriac. Lo que pierde a Viol es calibrar el contraste entre esa mujer inalcanzable y la inmediatez de la silvestre y peligrosa vida que tiene lugar en la isla más allá de la Perimetral: la altura conseguida merced a sus andamios humanos le libra la mirada hacia el otro; su "mirar hacia lo alto" le colma la vista de un escamoteado derredor.

Notas sobre "El fin de la palabrística", de Marcelo Cohen, ilustrado por Oscar Zárate
(inc. en Los acuáticos, Norma, 2a. ed., 2006)

Ave, Godo

El grito rabioso de las chicharras junto al olor del cloro de la pelopincho me vuelven calurosamente atrás, a una infancia de piletas y veranos y familias, y al final concedo que eso y sólo eso es lo que me deja verlo: ni el caminar de cada uno es original, ni siquiera el rengueo de cada cual es propio y ad hoc en sus melindres. [...] sigue>

Balada de Justíne y Philip

Entre el barro del que busca diferenciarse a fuerza de inventar un camuflaje, Justíne contrae cuanto puede sus orificios de nena tensando sobre todo los lánguidos abdominales y un poco los muslos flacos. Recuerda al marqués y la calentura, como un parásito, se emplasta acabada sobre su actividad vaginal-anal. [...] sigue>

Yo podría vivir esa literatura, dijo mi paredro

Yo podría leer esa pecera, nos conformábamos hace tiempo durante las primeras maniobras con Donde yo no estaba. Y fue eso, hace más de un año, lo primero que en Cohen me regresó a Cortázar —vía el al menos para mí famoso relato "—Yo podría bailar ese sillón —dijo Isadora", de La vuelta al día en ochenta mundos. [...] sigue>

Un subrayado

Alguien extraordinario subraya ciertos pasajes de una biblia, le deja el volumen a Selva Iribarren y desaparece. Después Selva le da el libro a Ezequiel Adad explicando su deseo: "Lo que le pido es que usted lea y me diga cómo pensaba la persona que subrayó el libro." Esto sucede en Insomnio, de Marcelo Cohen. Yo lo sé porque la Dama me prestó su propio ejemplar, marcado por ella msima en la página 26: [...] sigue>

Sumergido

x Puck, 30.Nov.08
3 comentarios | tags: Literatura, Marcelo Cohen

"Ni abulia, ni urgencias, ni memoria fastidiosa ni miedo a los sustos. Todo se soluciona con una sacudida rápida, como cuando un perro sale del agua bajo una luna de cal", le hace decir Cohen a Ezequiel, en Insomnio, cuando el pensamiento del personaje se vuelve cursiva entre lo narrado. [...] sigue>

La crónica que hay

Muy bien acompañados entre sí, quizá los únicos tres que no calzaban zapatillas UNLP modelo Letras, estuvimos el pasado lunes oyendo a Marcelo Cohen en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata. Nos entusiasmamos cuando mencionó lateralmente Donde yo no estaba, de la que dijo apenas dos o tres cosas; la primera, que era tal vez demasiado larga. [...] sigue>