Birladas /17: Palermo bajo
Los clientes del Dash'n'Nuts son de los que se amontonan en torno a la barra o la puerta como vacas debatiéndose entre alimento y refugio. Sobre todo a esta hora (bastante pasada la medianoche) el ganado muge en vapores nada favorables para la salud de ningún animal con menos de cuatro estómagos. Yo dejaba hacer y pasaba revista, muy manso en mi sorpresa; con bonhomía permitía que siguieran llegando las ginebras con tónica, de las que dábamos cuenta en mi mesa como quien marca cabezas en el matadero. A mi izquierda Shorty McLaine bebía con prolijidad y tesón, concentrado probablemente en el modo que tenían de caer los ruedos de sus pantalones, y Jane Springs, en la silla del otro lado, daba la impresión de estar juntando aliento para caerle en la falda y burlársele en forma. A esta hora y en pleno enero no tenía sentido telefonear a la Agencia y esperar que me levantaran el tubo, de modo que me acomodé a beber, acompañando a la parejita, para al menos no quitarle el cuerpo a lo que fuera que se estuviera gestando esta noche entre tanta joya del ramo. [...] sigue>

