Joy in repetition: hoteles con John Irving y Bob Dylan
Ayer me golpea la puerta mi casero (sí, claro que sí, yo tengo un casero de regla, Francis, belga argentinizado y ya amigo) y con la mirada un poco vidriosa me devuelve Hasta que te encuentre, de John Irving, que le había pasado inmediatamente después de mi lectura unos quince días atrás. Francis nunca te causa gracia cuando la voz le sale muy nasal, como desde adentro de la nariz. [...] sigue>

