1. El beso
Esos besos de vainilla, esencia de nada en su coreografía de pasión, poca cosa u otra cosa, equívocos y mundanísimos besos que le pegaba a la boca mientras le hablaba de sus otras amantes. El desquiciado veneno del flujo de sus palabras, si ellas son una uña mejor que yo matame ahora, decía, desapareciéndole la bragueta en un puño, matame de veras ya mismo, decía, mientras le amoldaba la lengua al paladar en sus desidias de beso. La lengua de ella tan efectiva, en cambio, siempre maldita, para meterle esas provocaciones en la cabeza, para grabárselas como sangre coagulada en la memoria, y tan impotente a la hora de besarlo bien. [...] sigue>

