Zuckerman ofendido
Caroline Benson, directora del Seminario Especial de Lengua Inglesa de la Universidad de Bass, impugnaba el amanerado uso de la palabra "humano" que el adolescente Nathan Zuckerman incluía en sus textos merced a una compulsión que por esos días, al menos a él, le resultaba insoslayable. Se trataba, por caso, de un ensayo sobre la histeria contenida en las novelas de Virginia Woolf, y allí constaban los tachones y anotaciones al margen de Miss Benson podando todas las "angustias humanas", "errores humanos" y "posibilidades humanas" que el buen Nathan, extasiado, chumbaba en sus argumentaciones sobre Mrs. Dalloway. Y Zuckerman respetaba tantísimo el juicio de su flamante mentora literaria, pero lo mismo no conseguía renegar del uso de la palabrita. Sin embargo, por esa época empieza a molestarle la profusión con que Sharon utiliza en sus cartas la palabra "falo". Aun cuando fue él mismo quien se la enseñó ni bien comenzaron su relación sexual, bastante zarpada para la época en los pacatos States, con la intención de que ella la usara mientras cojían o en el curso de las llamadas telefónicas previas que mantenían para excitarse recíprocamente. Sharon metía la palabra "falo" en cada una de sus parrafadas, muchas veces modificada por "gran" o "estupendo", y a Nathan eso empezó a hacerle ruido bastante antes de que se cumpliera el primer trimestre juntos. Cuando Sharon, deportista de la Universidad de Rhode Island, le escribe que "cada vez que la pelota saltaba sobre la red veía tu falo precioso sobre ella", a Zuckerman, que por lo demás no le cree, lo ofende tan despojada hipérbole.
Una cosa es recibir por correo "querido querido querido en lo único en que atinaba a pensar cuando estaba jugando al tenis y en la clase de gimnasia era en gatear por el cuarto y acercarme a tu falo y acercarle la cara lo quiero contra mis mejillas mis labios, mi lengua mi nariz mis ojos mis orejas y envolerlo en mi pelo". Otra cosa es leer en una edición de Random House "yes because he never did a thing like that before as ask to get his breakfast in bed with a couple of eggs since the City Arms hotel when he used to be pretending to be laid up with a sick voice doing his highness to make himself interesting to that old faggot Mrs Riordan".
(Todo esto según la primera de las Ficciones útiles, "Candor juvenil", extraída de los escritos de Peter Tarnopol según se anota en My Life as a Man de Philip Roth.)


Comentarios:
Zuckerman y Portnoy en sus comicidades de semitas perdidos por educaciones farragosas. Agudísimos, irónicos llegando al sarcasmo, riéndose de sí mismos...
Ja, imagino a Zuckerman, suspirando a solas por el falocentrismo tan arraigado en sus nervios...
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