Propicio
Había empezado a leer la noche del sábado y no paró hasta muy tarde en la madrugada (cuentos, viejos relatos de autores menores sin profundidad de estilo). Así y todo se obligó a levantarse temprano, con el despertador: el domingo, a sus ocho de la mañana, se emparejaba nublado y una brisa recorría las ventanas abiertas de la casa hasta estancarse en el patio sin perder frescura. Sólo de vez en cuando un pájaro urbano gritaba embotado en el silencio del barrio.
Se lavó la cara sin mayor cuidado, dejando que el agua resbalara por el cuello aunque le llegara a la ropa; pareció aun que se mojaba adrede. Preparó café muy fuerte y bien caliente y despejó y lavó el cenicero; después llevó todo, junto a dos atados de cigarrillos, hasta los pies de la silla-reposera del patio. Sopesando el cielo como una azafata comprobó una vez más el silencio y la brisa.
Por último entró a buscar la notebook. Ya instalado en la reposera la encendió, funcionando a batería sobre sus rodillas: "Ni siquiera un cable", pensó o se dijo sin mover los labios. Luego moviéndolos apenas, inventándose una nostalgia: "Y sin conexión a la red". Entonces fueron los dedos, sus yemas; un dibujo amanerado sobre el pad y no más de dos clicks. Terminó así la senda hacia la pantalla blanca, recortada en contraste y brillo sobre el gris de la mañana. Antes de encender el cigarrillo decidió, con ironía, no suspirar, pero la pitada se asemejó más a eso que a una auténtica inhalación de tabaco.
Y soltó el humo con fuerza por la nariz, apretando el filtro en la boca. Y se incorporó un poco en la silla, quebrando el ceño. Y finalmente empezó; escribió:
$a[$id] = array();
$res = gm_sql_result(get_sql_str($id));
if (mysql_num_rows($res)) {
while ($r = mysql_fetch_array($res, MYSQL_ASSOC)) {
[...]


Comentarios:
Nada más propicio que una movida matinal en domingo, para el relato under existencial, con esos destellos de physica, atravesando el monitor, de red a red...
Sin duda lo que ofreces aquí, lo guardo en el disco duro de mi cabeza: elegir esas atmósferas íntimas sabe a escena instántanea, con su final virtual; el código apuntado, a modo de random.
No nos arriesguemos. En clases de Literatura en un par de siglos a futuro se analizará el Tetris o el Pacman como obras originales de un nuevo género. "Fíjense la audacia del autor, colocando un bucle anidado ahí" dirá el profesor y las pálidas alumnas dejaran escapar un breve suspiro.
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