Distancia focal /2
Qué hinchapelotas, pienso, mientras te espío maniobrar sobre la cabina del patio. Vos no me ves pero estoy adentro tras la persiana cerrada de la biblioteca y claro que es espiarte porque qué estás haciendo, el vecino se va a enojar. Mirá si hay necesidad con esta noche y el frío que hace pero te dejo hacer, en silencio agazapado mirándote por los agujeritos. Pienso en estrellas de David, tus piernas más las patas del trípode en pentágono en puntas donde las cosas convergen o arrancan según dónde te pongas. Autosuficiente sola obstinada tras una única idea como en doce tribus. Cosas mías, tenés razón; estupideces que se me ocurren en el letargo de aburrimiento que me produce cualquier fotografía en preparación. Veinte minutos para sacar una foto, qué chica, a medianoche con el frío con la oscuridad con el vecino ahí tan ahí. Descarto la idea de que me estés provocando, quién soy yo, en la experiencia de dislates anteriores y mi aquiescencia de tu independencia feroz tan hermosa: espía a salvo pero bastante fútil. Busco los cigarrillos pensando en eso, están por acá; enciendo uno de los cinco que quedan en la caja, estrella David. Y cuando vuelvo a los agujeritos de la persiana te distingo apenas en la noche del patio. A veces me volvés a la percepción como con delay; ya te hablé de eso, sabés. Pero es raro que tan inmóvil, justamente vos, tan detenida que me hacés pensar en otras cosas. Que la estrella de David tiene seis puntas y no cinco, por ejemplo, y es lástima porque los puchos. Así hasta que me vuelve al marote tu imagen sobre la cabina, si la verdad no había dejado de mirarte todo el tiempo, espiarte, no es menos espía quien piensa diverso de lo espiado. Pero oíme, no podés estar tan quieta, parecés silueta sobre papel fotográfico del otro lado de la persiana, qué estás haciendo durante tanto rato ahí sola e inmóvil ahí arriba en el patio oscuro. Es tarde y hace frío, olvidate de la luna largá todo. Movete, haceme saber que sabés que acá estoy, respondé mi mofa, mi llamado, mi grito. Volvé.
Allá vos.


Comentarios:
Te acompañé línea tras línea en ese perderse de tanto mirar.
Pero, como dice Páez: me voy de vez en cuando al algún lugar... y vos sabés comprender, es solo un rato nomás.
Que bueno, que bueno, que bueno, che.
Clap, clap, clap.
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