Distancia focal /1

Post de la saga Distancia focal x Rabensteiner, 19.Nov.07
saga: Distancia focal | tags: Literatura, Ficciones, Lenguajes

No que me sienta seducida particularmente por la luna —fue sobre todo el capricho por redibujar un método acordado y ponerlo a andar como quiero yo. Esta vez me dio por la luna al descubrirla tan llena en un cielo despejado como un manto nuevo, así que salí al patio y la noche con la N-70 sin pensarlo mucho. Tan sin pensarlo que volví con la D-50, ahora convencida, ya con el trípode y la decisión visual. Pero era imposible abarcar toda la luna; no había encuadre completo desde el piso del patio, ni siquiera en puntas de pie. Me trepé, entonces, suelta de manos, a la inútil cabina para tubos de gas que tantas ganas tengo de demoler a martillazos. Desde ahí arriba el plano era perfectamente recortable, aunque iba a ser complicado disponer el trípode porque el techo de la cabina no es tan grande como para mi Manfrotto.

La cabina está adosada a la medianera del patio, una pared de menos de dos metros que linda con el patio mellizo de la casa de al lado. Simétrica, la cabina del gas del vecino está dispuesta de igual forma y a la misma altura. Todas las luces de las habitaciones del vecino estaban apagadas, cerca de medianoche, así que cuando volví a treparme planté el trípode con dos patas de mi lado y la tercera sobre el techo de la cabina de al lado. Y otra vez al piso y otra vez trepé, ahora despacio, con la cámara. Afirmada la D-50 empecé a buscar la distancia focal apropiada, pero la luz del patio me había quedado encendida así que volví a saltar para apagarla y me subí otra vez. Achiqué al mínimo el diafragma, puse el iso bien alto y la cosa parecía que iba a marchar bien así. Eso, con un enorme tiempo de exposición, tenía que bastar para lograr el efecto que buscaba según ya tenemos discutido desde hace tiempo. La luna iba a ser la que pensábamos que era y, ahora, la que yo quería.

Llegué finalmente al click en un difícil equilibrio controlado, con las piernas abiertas por entre las del trípode conteniendo la respiración (tendré que comprar un remoto alguna vez, no hay caso). Con más certeza que ansiedad miré el preview en el display de la D: de aspecto correcto, una imagen muy parecida a la que deseé al principio según se veía ahí. Así que tapé el lente (no me gustan esos yeites digitales de repetir los takes alternando combinaciones de parámetros), plegué las patas del trípode y empecé a pensar en la manera más rápida de bajarme de la cabina con todo el equipo. Y cuando miré al patio para medir el salto el patio no estaba; todo era o muy plateado o sombras menos plateadas y cada tanto pozos, diferentes pozos. No había mi casa, no había vecino. Sí el cielo estrellado en la noche limpia, y en el lugar del encuadre algo mucho más grande que la luna y sin ningún brillo. No hay dónde bajar, no puedo.

Allá yo.

Comentarios:

inx | 19.Nov.2007, 23:00:

Tenías que alunizar.

Rain | 21.Nov.2007, 07:24:

Si se aprecia el encuadre, esa luna plateada y plateadora, la sensación a suspensión atmosférica... y ese vértigo con la enorme luna frente a Rabensteiner...

Plasticidad en la noche lunada,eh.

carlos | 22.Nov.2007, 09:33:

y pensar que algunos se suben a los árboles...

Parece más prudente.

Ulschmidt | 22.Nov.2007, 18:17:

Esta cosa del Observador y lo Observado, muy bueno, caramba.

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