Disbelief of suspension
Me acuerdo del perro del pequeño Bioy al permitirme una primera inspección en superficie de Impureza (la nueva de Cohen), esperando que lleguen días más desocupados para echarme de cabeza ahí adentro. Voy al trotecito a fijarme, como hace una que yo sé: En efecto, en la "Autocronología" de Adolfo Bioy Casares que aparece en la edición Tusquets de La invención y la trama, verifico:
1918. En una rifa gano un perro que se llama Gabriel. Al otro día no está en casa. Me dicen que fue un sueño.
Entonces chumbo pared de treinta y pongo de un lado a los lectores de ficción que le creen a Bioy y del otro a los que le creen a su familia. Esa pared no se deja saltar —a no ser, imagino, que la haya soñado.
Y sigo husmeando. La primera nota que Adolfito nos lega luego de la correspondiente a su nacimiento en 1914, atribuida al mismo año que la citada arriba y justo antes de esa, dice:
1918. En el curso de un juego imagino que soy un caballo, como pasto. Alarmada, la familia me administra una medicina.
Ya no estoy seguro de que la cuestión se zanje en la eficacia de la ficción del caso. Tal vez, insisto, esa pared no se salta.


Comentarios:
Yo estoy esperando que abra la tarjeta de crédito y me crea de nuevo, para ése y otros libros en lista. Puck , es necesario, imprescindible, que leas O'Jaral. Te pincho un poco: O'Jaral se la pasa leyendo un libro, como Aliano el Usted dirá. ¿Sabés cómo se titula lo que lee y lee? Donde yo no estaba. El diario de un vendedor mayorista de ropa interior.
para mí que bioycito se empepaba en esos años.
en otro orden: me enteré hace poco que el perro de la niñez de bioy, el famoso ayax, era gran danés, como mi paul. cosha golda!
De acuerdo: es imprescindible que lea O'Jaral, si es como decís. Ahora me encapriché como necesario todo Cohen, entero, para cuando dé lugar leer con alguna claridad mental. Los pinchazos caen en las ronchas que me provocaste luego de aquella conversación entusiasta sobre Donde yo no estaba. Así que lo programado en agenda es lo que sugerís —verbo, pues, dócil; ya sabés: lo mío es la programación.
En cuanto a vos, Maraladelasadargas: Estás en una vena en la que ves empeparse a todo el mundo. Ya me gustaría a mí tener entre lengua y paladar una de esas pepas tuyas, si es que me van a dejar ver a veces lo que vos ves cada tanto. Y lo digo de veras, eh. Saludame al Big Paul, Mara Blue.
(Recién me doy cuenta que Pablo escribió hace poquito una linda cosa en la misma línea cacho-límite-cacho: Magnitud.)
aaaaaay, qué dulzura!!!
en cuanto a las pepas, vos sabés, es una broma sobre la cultura de la quemazón que impera hoy en las artes. no nombro escritores, pero los tengo en la punta de la lengua. yo quiero jugar para el equipo de inés o frank, esos que son capaces de dominar el chorro de la inspiración hasta el punto de convertirlo en el trazo de un estilo, una voz. como por ejemplo julito el nacido en bélgica y criado en banfield, ¿vistes? al que tanto critican los quemados, dicho sea entre nos.
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