Deconstructing nightmare
Me dice Juanjo que "cuando hay una persona cerca de uno, las cosas desaparecen, y cuando los ojos de esa persona nos recorren, desaparece también la persona y quedan solamente los ojos". Dice Juanjo que según la persona "hasta los ojos mismos desaparecen, y lo que queda es algo imposible de definir".
Ahora sé que mis pesadillas de los últimos más de quince años son siempre la pesadilla de D. Este vértigo brutal del despertar así, todas las veces nuevo y extraño a cualquier forma sensible, es remontable entonces hacia sus ojos. Desde su mirada sobre mi yo que sueña y siempre hacia atrás, un poco más lejos pero siempre ahí, hasta su cuerpo existente con los ojos borrosos y el cáncer casi todo él. Finalmente las cosas reaparecidas tal como estaban cuando me quedé dormido: el cenicero lleno de colillas en el piso, los agujeritos de luz en la cortina, la cómoda con los cajones entreabiertos.
(Mañana mi jefe me preguntará amistosamente qué hice durante el fin de semana largo. "Programar", le podré responder sin mentir. Programar desmedro, qué voy a hacer.)


Comentarios:
Anoche leí este post y fui a buscar el cuento (en Unidad de lugar). Ángel es el que habla (ya sé, Juanjo a través de Ángel, pero respeto la adjudicación de voces, en un tipo como Saer sobre todo). Cuatro veces dice Ángel que los ojos de Esteban son pétreos. Yo creo que traslada su sensación a los ojos de Esteban: que esos ojos lo petrifican a Ángel (hay una figura retórica para eso, no me aucerdo ahora, como cuando Borges dice el "cielo cuadriculado" por el cacho de cielo que se ve desde el patio embaldosado). Si ser es ser percibido (me acordé de Borges y por lo tanto vino Berkeley, invitado) ahí está, ¿no?, la explicación: esos ojos fijos lo fijan. Además: ¿de qué habla el poema de Esteban? De un doble. Esteban habla de dobles y mira a Ángel, y en parte lo constituye. Hablando de dobles, fui a buscar también algo que me acordaba de Cicatrices, Ángel bajo la mirada de Ernesto, muy interesante, porque siente que su radio de acción se limita al campo visual de Ernesto. Refuerza esa idea de la mirada de otro creándolo, ¿no? Además: Ángel, tanto en Fresco de mano como en Cicatrices es casi adolescente, hombre en formación. En fin. Habías sido advertido.
Advertido, sí, y muy buenas estas notas tuyas. Creo que le adjudiqué lo dicho a Saer y no al personaje, que lo ata al cuento, para eludir esta clase de cosas que decís, V. Una frase certera que impactó en mi mood más allá de todo texto que no fuera la pesadilla. Como te dije, una cuestión de moods en la lectura... y en el reflejo (estropeado) posteado, lo que se quiere decir a la hora de abrir la bocota. Pero claro, a veces prescindir de esa máquina no alcanza para evitar una impostura o, peor, una cobardía o, mejor, un pudor —en el sentido de decir "D." en lugar de "Daniel", sin más.
Siendo que el desmedro no se puede soslayar, al menos en lo que a mí toca, advertiría, eso sí, sobre el resplandeciente funcionar sin pausa de esa máquina.
a mí me hace pensar en Jaspers. El tipo separa en la experiencia la percepción de la significación. Y dice que en los procesos psicóticos lo que se impone es una significación oscura, inefable, muchas veces alusiva, con una convicción inquebrantable. No te asustes Puck. Lo que quiero decir es que habitualmente uno no hace eso, separar, como lo hace Jaspers, la significación de la percepción. Y eso es porque en muchas psicosis, si no en todas, la percepción se conserva de lo más normal, pero al alterarse la significación todo se va por el barranco. En este caso es muy curioso, porque la significación es mortífera, de muerte, que es algo que no puede ser significado sino así, quizás. Mengua, desmedro. O su trabajo hacia un no trabajar.
De todas maneras, volviendo a la literatura, es brillante Saer al pescar la significación y volcarla, como quien no quiere la cosa, a través de esa repetición. Saer es un artesano de la percepción, pero si nos volvemos un poco a Jaspers, habría que decir un artesano de la significación, ya que la percepción, despertemos, camaradas, no puede ser escrita.
Fa...
El comentario de Carlos me ha dejado patitieso. Sólo quería decir que el post me gustó mucho y que amo ese cuento de Saer, don duende.
Saludos.
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