Birladas /16: El entomólogo

Post de la saga Birladas x Puck, 05.Ago.08
saga: Birladas | tags: Literatura, Ficciones

Este aislamiento finalmente irreprochable le ahorrará al mundo la hórrida contemplación de mi aspecto último. Hace años que no salgo y es Hans quien se ocupa de todo, tanto de llevar la casa adelante como de representar mi gregaria ciudadanía extramuros. Quehaceres domésticos, regateos con acreedores, adquisiciones de instrumentos y encomendadas consultas a los archivos de la biblioteca de Londres, estos y otros mil menesteres son llevados a cabo por Hans de un modo que jamás ha merecido reservas por mi parte. Y tal estado de cosas podría extenderse por tantos años más pero es evidente que Hans no podrá esta vez probar su pericia para sostener mi vida. Su lealtad resultará infructuosa en esta ocasión postrera. Si imagino su dolor ante ese hecho irrefutable cuando descubra mi estado al amanecer, mi propio horror, contra toda conjetura, cala aún más en lo que resta de mis entrañas. Porque es Hans, como digo, quien me ha echado una mano incluso para enfrentar los inconvenientes cotidianos más vergonzantes de mi humanidad virada; sospecho que su temple no ha hecho sino condensarse en franca amistad a través del tiempo que pasó conmigo, sea para sortear esas desagradables minucias como para lidiar con mi familia en asuntos de propiedades y rentas. Un prusiano tal a mi disposición ha sido el único atributo afortunado con el que contó mi vida desde la niñez más temprana. Hans ya estaba en la familia cuando nací y se abonó a mi exclusivo servicio en un descuido de los dioses; una desidia, ésta, de la que han tomado cuidadosa nota en el implacable Olimpo para evitar flaquezas futuras. Siempre ha resistido a mi lado y ha sabido sobreponerse a todas las adversidades, mi fiel Hans. Mariscal y señor de mi vivac en las afueras, disponer de él es como contar con un Hindenburg para toda contienda eventual: la omnipotente certeza de levantar cabeza desde las más deshonrosas derrotas y conservar sin mácula mi misantropía madura. Toda la confianza y el afecto que, con dificultad, pude albergar por un ser vivo, lo han tenido desde el principio como su único destinatario. Hasta mi nobleza de cuna se retrajo dócilmente ante su pundonor moral cuando, años ha, tomándola firme aunque elegantemente del brazo, le pidió a mi hermana que se retirara de inmediato la tarde que acudió facunda a informarme de mi flamante papel de desheredado de la familia. Desde ese día infausto mi testamento, si tuviera algún sentido de existencia, le estaría dirigido como beneficiario universal. Pero ni los conocimientos, ni los especímenes, ni los instrumentos de un entomólogo tan trivial como entusiasta fueron jamás objeto de escritura legal y mucho menos científica; nada valen y serán materia de hoguera, seguramente, porque tengo para mí que el creciente interés de Hans por mis estudios se ha debido antes que nada a un complementario y considerado modo de suavizar mi soledad con su compañía intelectual. Así y todo el mío ha sido un malhadado oficio y ahora ya es tarde, ahora el amanecer empieza a colarse afilado en la biblioteca. Se trata de un reflejo helado como una daga insoslayable entre las pesadas telas.

—¡Hans!

Es muy penoso y arduo pronunciar cualquier lengua humana en mi estado avanzado, pero Hans acaso acierte en reconocer este inédito modo de quebrar el sibilante silencio. Ya esta aquí, en efecto, probo en la penumbra apenas mellada. Es mi intención prevenirlo del espanto antes que descorra las cortinas.

—Señor.

—No pasaré el mediodía, amigo mío, y esta vez no hay nada que puedas hacer para evitarlo. Mas no debes apenarte ni ceder a una desesperación vana cuando la luz finalmente alcance los despojos de lo que antaño constituí en la materia. ¡Hans, mi único y leal amigo! Ilumina lo inmarcesible y resígnate a ello.

Hans corre las cortinas, me mira de frente por un instante que dura.

—Faltaba más, señor.

Comentarios:

ojaral | 05.Ago.2008, 07:20:

Mete miedo tanta compostura, estimado Puck.

carlos | 06.Ago.2008, 09:15:

mimetizándonos con el objeto, eh?

Sabe dónde vamos a terminar?

Puck | 06.Ago.2008, 10:48:

Estos ingleses son muy bichos, Ojaral.

¿Y lo sujeto-sujeto, Racak? ¿Usted dice que vamos a terminar en alguna parte?

comanditas vitae | 06.Ago.2008, 15:00:

Te vas a un tiempo de caballeros, con esas miradas filosas, con un humor revestido de algo que señala a la solemnidad con el dedo. Escribiendo. Y siempre entre esos pliegues, ago fuerte que hay que encarar mientras uno toma un matecito caliente.

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