Birladas /14: Manga alazor
Aprieto el paso esquivando. O voy más lento cediendo posiciones. Me adapto a los compases en movidas breves y atravesadas. Sin sistema. Así me acerco a la gente para preguntar cuanto puedo. A todo el que me va surgiendo a tiro y parezca poder oírme. Entre los bombos y los bocinazos y demás estruendos. Conseguir un breve diálogo de pregunta y respuesta no es fácil. El arrastre, el verano y el ruido son aquí materia. Las pieles de todos entretocándose son azafrán caliente. Me sorprende siempre la cantidad que somos. Ocupamos cuadra y media de avenida bastante apretados. Pero pregunto y pregunto y nadie puede o sabe responder. A los costados, el desprecio o la indiferencia de los observadores no parece ser suficiente motivo. Y no es que ellos no quieran. Eso sí sé y acaso sabemos. En círculos de diagonales moviéndose en la multitud termino avanzando con todos. Así ahora y siempre. Y sigo intentando averiguar porque es imposible que no quede ninguno por inquirir. Alguno debe recordar o saber. Algunos alcanzan a decir que no saben. La gran mayoría me mira como reprochándome algo sin abrir la boca pero moviendo los labios. Como si los juzgara, pero qué voy a juzgar si pregunto porque tampoco yo sé. Yo no sé ni recuerdo. Me miran, apenas, sin respuesta. Aunque me conocen de siempre. De todas y cada una de las veces que venimos y arrancamos sin saludarnos. Así pasa con todos. Todos pasamos los cuarenta largos. Los pocos jóvenes que hay parecen inexcusables acompañantes de los otros, nosotros. A ellos no les pregunto. Pero qué ganas de saber si ellos sí pueden leer las leyendas de las pancartas y las banderas que llevamos siempre alzadas. La clase de malhumor que les chorrea la cara a éstos es diferente. Un fastidio que te rechaza de plano a la menor cercanía. A veces tengo certeza de que ellos sí pueden leerlas. Pero les falta intención. Será el calor. El sol del mediodía sobre los cuerpos movilizados. Asistir parece un despropósito. Acompañar, un absurdo redondo de juventud. Lo mismo sigo viniendo porque adivino que algo va a pasar alguna vez. Eso sí, si sucede no será por mi capricho de averiguar por qué nadie sabe ya qué nos convoca a estas marchas. Tampoco sé yo, pero nunca nadie me pregunta a mí.


Comentarios:
Esas marcas que deja la juventud...
Os invitamos a visitar nuestra publicación. Un saludo.
Nuevo comentario:
Negrita: [ztb]texto[/ztb]
Cursiva: [zti]texto[/zti]
Link: [zturl=dirección]texto[/zturl]
Párrafo citado: [ztcita]texto[/ztcita]
nombre
email (no será publicado)
sitio web (opcional)
El comentario aparecerá publicado luego de verificar que no se trata de spam.