Acuáticas/ El fin de la palabrística

x Rabensteiner, 26.Feb.08
tags: Literatura, Marcelo Cohen

Doriac, detective de la policía de Ciudad Ajania, redacta las notas para su informe sobre la misteriosa desaparición de Viol Minago, el creador de la Palabrística. Es el amontonamiento de gente en el escaso espacio urbano disponible, circunscripto por la Ronda Perimetral de la ciudad, lo que le sugiere a Minago el primer tirón de esa disciplina: disponer ajanios unos encima de otros para hacer lugar y contribuir así a la disminución del roce. La idea encaja en la isla hasta institucionalizarse poco después; se vuelve deporte de la palabra, práctica social de enunciación: cantidades crecientes de cuerpos humanos formando entre sí, gimnásticamente, las letras de efímeras, aunque muy comentadas, palabras y frases.

Lo que decide el destino de este inédito hacer colectivo de los ajanios es el derrotero de la trunca historia de amor entre Viol, principal patrocinador de la palabrística, y Belna Gonarín, integrante estrella del alfabeteam Los Meridianos. Pero esa desdibujada línea es en verdad un elusivo triángulo entre ellos dos y el sargento Doriac. Lo que pierde a Viol es calibrar el contraste entre esa mujer inalcanzable y la inmediatez de la silvestre y peligrosa vida que tiene lugar en la isla más allá de la Perimetral: la altura conseguida merced a sus andamios humanos le libra la mirada hacia el otro; su "mirar hacia lo alto" le colma la vista de un escamoteado derredor.

Notas sobre "El fin de la palabrística", de Marcelo Cohen, ilustrado por Oscar Zárate
(inc. en Los acuáticos, Norma, 2a. ed., 2006)

Comentarios:

Vero | 28.Feb.2008, 12:45:

Pienso ahora (creo que no lo pensé antes, pero quién sabe) que uno tendería a tomar la frase que tanto repite Doriac "En una situación de grandes apreturas surgió un hombre que miraba hacia lo alto" (con sus variaciones) a primera vista en su sentido segundo. "Apreturas", "hacia lo alto" parecen metáforas, ¿no? Y sin embargo el relato se refiere a su sentido primero.

Otra cosa: algo que me gustó en Doriac es ese traicionar porque sí. Porque Belna le gusta, pero no es móvil suficiente. Y no lo digo tanto porque se queda con la mina, sino porque el sabe que la altura lo va a bajar a Viol.

Puck | 29.Feb.2008, 20:40:

En lo que tiene que ver con Doriac, me parece que lo mueve sobre todo el aburrimiento chambón de Ciudad Ajania, Vero. Tanto la envidia hacia Viol como la intención de querer "tener hijos" con Belna. Desconectado de la Pan, el sargento, y todo lo que quiera, pero falto del (in)genio de Minago para inventarse una mirada: apenas el deseo de progenie en el sitio donde tan mal vista está toda descendencia.

De Viol me gusta sobre todo que pasaba música y era buen musicajista (además, claro, de que escondió su cadáver).

Vero | 02.Mar.2008, 19:51:

Hay envidia, claro. Si la narración parece un salmo (el estribillo, o como se llame, sería esa frase que comenté antes). Es decir: un canto de alabanza.

Por debajo de todo está el aburrimiento, sí, pero hay algo más: el deseo de hacerse abominable (lo que no quita que ese deseo nazca en el tedio). Fijate en p. 44-45.

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