Archivo ZT: Mes Agosto 2009

por orden de aparición

Pynchon concomitante

x Puck, 13.Ago.09
0 comentarios | tags: Literatura, Thomas Pynchon

Mason y Dixon, para llevar a cabo una justa división del trabajo, han adoptado la práctica, siempre que tienen lugar dos conversaciones al mismo tiempo, de que cada uno de ellos atienda sólo una conversación, y la situación espacial de cada uno suele determinar cuál de ellas le corresponde. Así pues, a Mason le corresponde defender su profesión contra lo que sospecha que es una acusación de ingenuidad por parte de la señora Washington, mientras que Dixon debe concentrarse en la historia de la Compañía de Ohio.

Thomas Pynchon: Mason y Dixon, II, 28.

Como lectores nos atañen ambas; nuestra situación, antes que cualquier superposición impostada de tiempo o espacio, nos instaura en ese costado insensato preñado de superchería, ese goce preternatural que es toda fruición de lectura. [...] sigue>

Biodegradable

x Kaminer, 17.Ago.09
3 comentarios | tags: Literatura, Ficciones

Acopiaba las botellas de plástico en paseos nocturnos por el barrio inglés: aguas de diseño, suntuosas, y otras de jarabes groseramente gasificados, verdaderos desechos vacíos. Con una navaja de compadrito que vaya a saber cómo fue a parar a la caja de herramientas de la familia, marcaba el plástico de los envases con signos no del todo claros, los consideraba un momento entre sus ojos y el sol (y sólo en ese punto el aire contenido se volvía luz filtrada, un atisbo de diferencia que se revelaba pronto como mero juego de espejos), y los revoleaba sin gracia, sin testigos, al riachuelo. Las botellas se posaban sobre la superficie estancada de la orilla absorbiendo cualquier impacto, el cauce todo orilla de rebaba, depositándose ya ajenas, inocuas en la marisma, transparentes de vacuidad en el barro licuado. Las miraba de algún modo adheridas, sin la esperanza de un viento que las soplara hasta otra parte. La única fermentación visible resultaba hacia dentro, al rato, al largo rato; la porquería mellando el plástico, sorda, ganándolo a través de las marcas talladas y la boca sin tapa, transformándolo en emplasto hasta hundirlo indiferenciado.

El escorbuto de Mason

—¿Encendido velas? Estoy más allá de la luz. ¿Rezar por mí cada día? Estoy fuera del tiempo. Mi buen Charles vivo... carne y sangre deliciosas...

Thomas Pynchon: Mason y Dixon, II, 16.

Las encías le escocían, se encontraba siempre exhausto y quizá dormía demasiado. La piel ambarina junto a una sed insaciable se modularon convirtiéndose en varias manchas púrpura alrededor de los muslos; en ese punto el aliento ya le resultaba repugnante aunque insistiera sin menos asco en enjuagues frenéticos de Madeira caliente. Con los días el peso perdido se había transferido a la contundencia del urogallo que sentía hincado en la parte alta de la espalda y que, con las alas desplegadas, desaceleraba sus pasos hasta persuadirlo de la imposibilidad de discurrir hacia cualquier espacio adelante. De todos modos no se excedía en esfuerzos; se abandonaba postrado sobre el camastro o en alguna silla improvisada del campamento, con poca ropa, sin botas. [...] sigue>

El sino de Dixon

El compañerismo propiciado por la cerveza, he aquí el verdadero destino de Dixon sellado de una vez y para siempre durante su adolescencia, en Durham, a pesar del lastre heredado del negocio del carbón, la agrimensura adquirida debido a una codiciosa rebeldía y el placer por los dibujos acuñado durante largas tardes de encierro. Tres ocupaciones que lo encontraban cada noche entre las jarras de El Lebrel Gris, acaso, cuando no en las tinieblas jamás ventiladas de El Tigre. Tabernas en las que se hablaba del difunto padre minero (propietarios, estibadores, timoneles; contratos, tarifas, arriendos; gabarras, tolvas, vagonetas) o de los primeros pasos del hijo como oficial agrimensor (jalones, brújulas, zurrones; agujas, alfileres, plomadas; masillas, lápices, papeles) pero jamás de los dibujos entonces secretos de Jeremiah: la manipulación de las tintas (moliendo, levigando, mezclando), la dosificación exacta de colofonia (cálculo, proporción, mixtura) para la obtención de los colores correctos (oropimente, cardenillo, añil). Sólo dibujando avizoraba Dixon una coartada posible, en particular el trazado minucioso del mapa de un mundo al que podría huir si fuera necesario. Se trataba de un planeta del que había delineado mares y montañas, manantiales y volcanes, poblados y ríos, praderas y carreteras. Si la contingencia daba con él no lo encontraría sin mapa; allí Dixon jamás se sentiría perdido. [...] sigue>